Milagros

No, los milagros no existen. Pero sí existe Milagros. Una historia de muchos años atrás. ¿Y por qué la traigo de mis recuerdos? La vida es una tela de araña, todo se conecta en algún punto.

Mi primer asalto, mi primer lento. Toda la casa a oscuras, solo 4 focos de colores, como si estuvieran pintados con acuarelas, que prendían y apagaban, ni siquiera siguiendo el ritmo de la música. Nos turnabamos para jugar con el tablero. De fondo Marcela Morelo y “Esperar por ti”. No importaban las pisadas o si el resto alrededor se reía cuando bailabas.

Como suele ocurrir, bailamos y nos terminamos enamorando, aunque ni nos conociamos. Poco duro, era un amor de adolescentes. Pero hay una frase que me quedo grabada para siempre de una de nuestras salidas en una noche de verano: “Vas a ser un gran papá”.

Siento decirte que te defraude, que me defraude a mi mismo, que no fui el mejor padre. Tampoco debo haber sido el peor, pero no lo sé. Juro que hice lo que pude y que seguiré dando todo.

A lo mejor, pueda demostrar que no todo es lo que se dice o se ha dicho, que atrás hay alguien más. Se, y afirmo, que la historia es otra y si se conoce, quizás me vuelva un mejor papá. Ahora solo pienso en que la quiero recuperar y eso me va a costar tiempo, esfuerzo y vida para poder ganar.

Existe la verdad… y La Verdad.

¿Y si el camino a la verdad se abriera en algún punto generando dos bifurcaciones: la verdad invariante y la verdad relativista aparente?. Cualquier tercero, ajeno a la realidad, en su modo “man in the middle”, podría crear una verdad relativista aparente.

¿Cuáles serían los motivos?. Cada quien sabrá.

La verdad. Y la verdad.