Así pasan mis días

Vuelven las mañanas de sol y calor, aunque el invierno se refugie dentro de mí. Me pongo el disfraz de lo que creen que soy y salgo a enfrentar la vida. Si tengo algo de suerte, hoy en el colectivo, tren o subte me tocará ver algún número musical que me haga el viaje más ameno.

Llego a la oficina donde seguramente me están esperando con algún que otro problema, más de los que uno mismo ya tiene, caras largas y reprochadores compulsivos que disfrutan de tener algo de que quejarse. Son muchas horas pensando en agarrar la mochila, como tantas otras veces, viajar y seguir disfrutando el lado simple de la vida juntos. Quisiera evitar el estres y no preocuparme por lo que los demás cuenten de mí, sin saber siquiera la verdad, ya que se han tomado el atrevimiento de alterarla.

Después de muchas horas, simulando en mi cabeza todas las situaciones posibles para evadirme de una realidad que nada me deja más que dinero, vuelvo a entrar en mi cuerpo para volver a casa, donde por el momento, lejos de ti, ya no me esperan más mañanas de sol.
Te quiere y te extraña,

Papá.


Lucia